Restaurante Lola

El Restaurante Lola se ubica en un paraje inhóspito para el viajero.  ¿Cómo puede sobrevivir un restaurante de una cocina e instalaciones de calidad incuestionables en este sorprendente aislamiento? La localidad alavesa de Berantevilla cuenta con apenas 500 habitantes y desplazarse desde la localidad de una cierta dimensión más cercana (Miranda de Ebro) requiere casi su media hora. Pues ahí está  el restaurante Lola.

Fruto de esa localización es una carta en la que conviven la cocina más tradicional de la zona (Álava y Castilla-León) con un menú degustación en el que el joven chef Alberto Molinero se suelta la melena con una cocina de vanguardia. Se intenta de esta forma contentar a todos los clientes que visiten el restaurante. Un ejercicio de posibilismo al que se ven abocados muchos negocios en estos tiempos de mayores dificultades.

Me decidí por la primera de ellas y, no sin pena, dejé el citado menú para una posterior visita.

Estos fueron los platos:

Restaurante Lola 2015
Sardina

Sardinas ahumadas, queso idiazabal, tomate y cebolleta

Un magnífico lomo de sardina ahumado sobre una rebanada de pan (muy bueno, por cierto) con queso Idiazábal semifundido, tomate y cebolleta y rematado con rúcula y algunas hierbas aromáticas que aportaban un punto fresco al conjunto. ¡Estupendo!

 

Restaurante Lola 2015
Foie

Timbal de manzana y foie con aceite de vainilla

Sabor limpio a hígado de pato y muy equilibrado por la manzana, sin que prevalezca la grasa en el paladar. Técnicamente muy bien elaborado porque no es la primera vez que en algún restaurante con pretensiones te encuentras esos desagradables hilillos de los nervios por no haberlos eliminado convenientemente antes de su cocción en la terrina.

Restaurante Lola 2015
Croqueta
Restaurante Lola 2015
Interior de croqueta

Croquetas de jamón de bellota y leche fresca 

Hay a quienes le gustan las croquetas con un sabor intenso del relleno, con muchos tropezones o poca bechamel como queramos decirlo, o con un rebozado muy crujiente.  A mí me gustan las croquetas ligeras, con una cobertura delicada y frágil y con una textura del interior cremosa, con el sabor lechoso de la bechamel y la intensidad justa del relleno que se haya decidido incorporar. Así las hacen en Casa Marcial en Arriondas o en Echaurren en Ezcaray por citar dos de mis favoritas. Éstas, dentro de ese tipo, están entre las mejores que he comido. Sólo puedo decir eso.

Restaurante Lola 2015
Mollejas de cordero

Mollejitas de cordero lechal y patatas tostadas

Otro plato supuestamente sencillo pero ejecutado con gran delicadeza  La casquería es un ingrediente de alta cocina si sabe tratarse correctamente y Alberto Molinero ennoblece el plato con su exacto punto de coción (crujientes pero jugosas y sin ninguna grasa) y añadiendo una royal de foie, unas gruesa láminas de patata doradas en la plancha y una salsa oscura glaseada.

Restaurante Lola 2015
Chuletón

Chuletón de vaca a la brasa

Una buena chuleta de vaca de raza rubia gallega a la brasa, bien de sabor y con una costra dorada que aportaba mucho sabor.. Tanto las patatas como los pimientos sobresalientes.

Restaurante Lola 2015
Cromoterapia

Postre 

Cromoterapia Naranja

Compota de zanahoria, granizado de naranja sanguina y maracuyá, helado de yema de huevo y albaricoque y azucar de naranja. Fresco y aromático. Creo que con el enunciado ya sobran más descripciones.

Restaurante Lola 2015
Petit fours

 

Un cocinero con sensibilidad, oficio y trayectoria ascendente. Un restaurante con precios de ganga. Los dos menús que se ofertan a 24 y 35 euros respectivamente lo dicen todo.

Los platos de esta entrada más los cafés no alcanzaron los 40 euros por barba. Una oportunidad única, de verdad,  cuando entre las perolas se mueve el campeón de los cocineros de Castilla-León 2015. ¿O no?

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