Alabaster

Alabaster hace un planteamiento claro de lo que espero de una cocina actualizada: notable producto, elaboraciones refinadas con no demasiados ingredientes y una presentación y emplatado naturales, alejados de lo rebuscado. Un servicio de sala competente se encarga de redondear esa buena impresión que me ha dejado Alabaster.

Como quería hacer fotos con el móvil para Instagram preferí comer en la antesala luminosa que hay en la entrada. Tiene el pequeño inconveniente de las mesas altas pero nos sirvieron los platos de la carta sin ningún problema y por medias raciones.

Alabaster
Sardina ahumada

Empezamos con un lomo ahumado de sardina sobre una tosta de frutos secos con tomate (muy caramelizado), cebolleta y queso San Simón. Estupenda entrada, sencilla pero intensa de sabor y bien ensamblados.

Alabaster 2016
Arroz de moluscos

Seguimos con una arroz de moluscos integrado en un fondo de plancton, de sabor bien marcado sin atosigar, elegantón. La vieira, mejillones, berberechos y las salicornias, añadidos una vez emplatado el arroz, mantenían una estupenda textura.

Alabaster 2016
Lomo de merluza de Burela

El lomo de merluza de Burela se ha convertido en uno de los platos iconos de Alabaster. Lo sirven con unas espinacas apenas salteadas y un pil-pil de lima/limón que da chispa a la merluza, perfecta de punto, con unas lascas de un blanco inmaculado pero teñidas por un suave aceite de pimentón a modo de ajada.

Alabaster 2016
Steak Tartare

Terminamos la parte salada de nuestro almuerzo con un steak tartare. Ya sé que algunos estamos hasta el moño del susodicho plato pero mi amigo Miguel Ángel es FAN así que lo probamos. Delicioso. Aliñado en cocina pero respetando nuestra petición del punto picante +. La vaca vieja gallega cortada en el tamaño que me gusta, puedo morder pero también puedo tragar esos dados de carne resbalosa y especiada. Detalle de calidad la presentación: unas riquísimas patatas suflé, unos puntos de ¿mayonesa con wasabi? y unos pequeños brotes de cilantro.

Alabaster 2016
Lemon pie

La nota dulce la puso un versionado “lemon pie” constituido por una teja de almendra enroscada sobre una crema de limón y coronada con un helado de aloe vera y unos daditos de fresas liofilizadas.

El café de remate excelente y la sensación final sumamente positiva.

Volveremos.

Restaurante Alabaster

Montalbán 9, Madrid

 

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